Codex Sacra scripture, aligned
← 53 compare 55 →

Hover a verse for quick parallels · click it for the full panel across Bibles & notes.

1 Al maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Maskil de David. 2 Escucha oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica. 3 Atiéndeme, inclina tu oído. Vago gimiendo y sobresaltado [y estoy turbado] 4 ante las amenazas del enemigo y la opresión del inicuo; se acumulan calamidades sobre mí y me asaltan con furor. 5 El corazón tiembla en mi pecho, y me acometen mortales angustias. 6 El temor y el terror me invaden, y me envuelve el espanto. 7 Y exclamo: “¡Oh si tuviera yo alas como la paloma para volar en busca de reposo!” 8 Me iría bien lejos a morar en el desierto. 9 Me escaparía al instante del torbellino y de la tempestad. 10 Piérdelos, Señor; divide sus lenguas, pues en la ciudad veo la violencia y la discordia 11 rondar día y noche sobre sus muros; y en su interior hay opresión y ruina. 12 La insidia impera en medio de ella, y de sus plazas no se apartan la injuria y el engaño. 13 Si me insultara un enemigo, lo soportaría; si el que me odia se hubiese levantado contra mí, me escondería de él simplemente. 14 Pero eres tú, mi compañero, mi amigo y mi confidente, 15 con quien vivía yo en dulce intimidad, y subíamos en alegre consorcio a la casa de Dios. 16 Sorpréndalos la muerte; vivos aún desciendan al sepulcro, porque la maldad reina en sus moradas [y en ellos mismos]. 17 Mas yo clamaré a Dios, y Yahvé me salvará. 18 Me lamentaré y lloraré a la tarde, a la mañana, a mediodía, y Él oirá mi voz. 19 Me sacará sano y salvo de los asaltos, aunque son muchos contra mí. 20 Me escuchará Dios y los humillará Él, que es eternamente. Porque no hay modo de convertirlos, y no temen a Dios. 21 Cada cual levanta su mano contra el amigo, y violan la fe jurada. 22 Más blando que manteca es su rostro, pero su corazón es feroz; sus palabras, más untuosas que el aceite, son espadas desnudas. 23 Deja tu cuidado a cargo de Yahvé, y Él te sostendrá. Nunca permitirá que el justo caiga; 24 mas a ellos, oh Dios, los harás descender a la fosa. No llegarán a la mitad de sus días esos hombres sanguinarios y fraudulentos. Yo, empero, pongo en Ti mi confianza, oh Señor.